Archive for the ‘Especiales’ Category

Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda.

Un brujo del mal que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO!

Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.

Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas?

La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo… No es preciso. Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece!
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Al terminar este día (año), Señor, te diré sólo dos palabras. Quiero que sean sinceras y sencillas. En el silencio y en la soledad te digo en primer lugar desde lo más profundo de mi corazón, GRACIAS.

GRACIAS, Señor, por todo lo que en este día (año) me has concedido porque te lo he pedido, por todo lo que me has otorgado sin haberlo merecido, por todo lo que me has dado sin habértelo rogado.

GRACIAS por la salud, por el bienestar, por las alegrías y las satisfacciones.

GRACIAS también por la enfermedad, por las penas y por los sufrimientos.

Aunque me cueste trabajo, Señor, te agradezco esto último. ¡Tú sabes por qué lo hiciste!

GRACIAS por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano que me levantó, por ese consejo que me guió, por aquellas palabras que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos que me recibieron.

Pero sobre todo, te doy gracias, Señor, por la fe que tengo en Ti y en tu iglesia. En este tiempo, un tanto confuso, aunque lleno de esperanzas, es a veces difícil creer. Te lo confieso sinceramente, no siempre he sabido cómo actuar, qué hacer, a dónde ir.

Sin embargo, sigo teniendo fe en Ti. Te doy gracias porque en las tinieblas me has iluminado, porque de las caídas me has levantado, porque de mis pecados me has perdonado.

GRACIAS te doy, Señor, por todo aquello que ignoro y de lo cual debo darte gracias.

Junto con este agradecimiento, Señor, te pido PERDON por mi negligencia, por mi orgullo, por mi soberbia, por mi egoísmo.

Perdón, Señor, porque  no siempre te he sido tan fiel como he podido. Viendo la luz, he preferido la oscuridad.  Conociendo el bien, he optado por el mal.

Teniendo fuerzas para perseverar, me he hecho débil para ceder. Sintiendo tu ayuda en la lucha, he sido cobarde en la faena.

Perdón, porque habiendo recibido, no he sabido dar.

Perdón, porque no he sabido perdonar y he sido perdonado.

Perdón, Señor, por todo aquello que ignoro y de lo cual debo pedirte perdón.

GRACIAS y PERDÓN, éstas son las dos palabras que te quería decir.

Te las he dicho, Señor, gracias por haberme escuchado.

Perdón por aquellos que no te piden perdón.

Padre José Kentenich

navidaduv

Utopía Virtual, lo que empezó como un proyecto de ocio con un solo objetivo “compartir conocimiento” a partir de algunos libros que he leído y que me han parecido dignos de compartirse, se ha convertido también en un espacio para publicar mis “berrinches sociales” a través de bosquejos e ideas que tengo acerca de la política, la administración pública y la tecnología.

Transcurridos 365 días se ha logrado compartir un número importante de libros, cuentos, audio-libros, audio-cuentos, artículos…etc. pero lo más importante se ha logrado captar el interés de  personas que comparten mi gusto por las ideas, las letras, el conocimiento y su trascendencia.

Miles de visitas, miles de descargas, algunas felicitaciones y un patrocinio: Gracias Rob!!!

Esta utopía virtual le da las gracias a todos aquellos que voluntaria o involuntariamente han contribuido para este pequeño espacio virtual.


El problema de tomar decisiones sensatas es que…

todo el mundo está haciendo exactamente lo mismo.