Archive for July, 2009

Cuentan que una vez, había un Rey Caprichoso y excéntrico, que tenía una hija muy hermosa, y aunque su intención era casarla, puso como condición algo poco común y quizás, un poco absurdo; Determinó que se casaría con su hija y heredaría parte del reino, aqule hombre qye fuera capaz de hacer volar un Halcón, que desde hace mucho tiempo, estaba posado sobre la misma rama.
Sin embargo, pasaban las semanas y nadie del reino pudo hacer volar al Halcón, a pesar de todos los trucos y mañas que utilizaban los cientos de hombres que lo intentaron.
Pero una mañana, el rey se levanto y vio volando al Halcón por su jardín.
¡Qué alegría! Su hija ya tenía pretendiente.
Cuando mandó a llamar a la persona que había hecho semejante milagro, le preguntó:
¿Fuiste tú quién hizo volar al Halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Acaso eres un mago?
Y con una mezcla de felicidad y nerviosismo, el humilde campesino explicó al Rey…
Realmente no fue nada difícil, Su Alteza, lo único que tuve que hacer, fue cortar la rama en la que el Halcón estaba posado, y entonces, el halcón recordó que tenía alas y simplemente se levantó vuelo.
Esta preciosa historia nos recuerda, a ti y a mí, que TENEMOS ALAS, lo que a veces no nos atrevemos a usarlas para volar alto.

La novela relata cómo una extraña epidemia de ceguera azota todo un país. Un pobre hombre que espera en su coche frente a un semáforo es el primero en padecerla y a partir de entonces se extiende cada vez más rápidamente entre la población. Los afectados son puestos en cuarentena, pero resulta imposible contener la enfermedad y las calles acaban llenándose de ciegos que son víctimas de este inexplicable mal consistente en una infinita ceguera blanca, como un mar de leche. A medida que aumenta el temor y la crisis en el país, gradualmente las personas se convierten en presa de los más bajos instintos del ser humano, llegando a los extremos más miserables.
El profundo egoísmo que marca a los distintos personajes en la lucha por la supervivencia, se convierte en una parábola de la sociedad actual, trascendiendo así el significado de ceguera más allá de la propia enfermedad física.
Algo hace que esta novela sea muy particular. El autor se da el lujo de obviar los nombres de los múltiples personajes. Sólo la exhaustiva descripción que hace de cada uno de ellos permite que el lector los identifique claramente.
Uno de los numerosos protagonistas de la trama, por alguna circunstancia no descrita por el autor, no se contagia de la enfermedad y para acompañar a su cónyuge finge sufrirla. Este personaje se convertirá en el “guía” colocado en la obra no solamente para los enfermos de la narración, sino para que los lectores nos hagamos muchas preguntas. En especial: ¿cuál sería nuestro grado de responsabilidad como personas que “vemos la luz” en un mundo de ciegos?

Reflexión acerca de como a veces necesitamos hacer un alto para “afilar nuestra hacha” y así obtener mejores resultados.
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Este libro escrito por John Maxwell, gran orador y a la vez autor de 24 libros experto en el tema, este libro “las 21 cualidades de un lider” habla directamente al corazón de los lideres. El autor analiza el proceso de desarrollo de líderes y le provee al lector los puntos clave y prácticos.
Cada una de estas 21 cualidades (a la verdad podrían ser mas, o ser menos, pero es el gusto del autor), es analizada y explicada en detalle, con un estilo que cautiva tanto por su sencillez como por su claridad. Cada capítulo se lee prácticamente de una sentada, pero el autor recomienda que el lector estudie un capitulo a la vez y se trate de aplicar a la vida cotidiana: ¿Como estoy utilizando esta cualidad? ¿Cuál es mi punto débil? ¿Cómo puedo mejorar este aspecto?
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Hace algunos días recibí por este correo que “trascribe” una carta del General Obregón dirigida a su hijo, en el mismo correo hay un comentario de Gaby Vargas, conservado el correo como lo recibí y sin dar mayor relevancia al autor de la carta y y autor de los comentarios plasmados en el correo, al final pongo mis comentarios que en su mayoría son de desacuerdo con lo descrito en la carta presumible mente del General Obregón.
Carta que el General Obregón escribe a su hijo Humberto al cumplir veintiún años, días antes de ser asesinado en ‘La Bombilla’ el 17 de Julio de 1928.
Muy querido hijo:
“…Lo primero que necesitan los hombres para orientar sus actividades en la vida y para protegerse y defenderse de las circunstancias que le son adversas y que por causas ajenas a su voluntad convergen sobre su personalidad, es clasificarse.
Clasificarse ha sido uno de los problemas cuyo alcance son muy pocos los que saben comprender; tú debes por lo tanto, empezar por hacerlo y voy a auxiliarte con mi experiencia.
Tú perteneces a esa familia de ineptos, que la integran con muy raras excepciones, los hijos de las personas que han alcanzado posiciones más o menos elevadas, que se acostumbran desde su niñez a recibir toda clase de agasajos, teniendo muchas cosas que los demás niños no tienen y van por esto perdiendo asimismo, la noción de las grandes verdades de la vida y penetrando en un mundo que lo ofrece todo sin exigir nada; creándoles además, una impresión de superioridad que llegan a creer que sus propias condiciones, son las que los hacen acreedores de esa posición privilegiada.
— Continúa… —