Walt Disney dijo un día esta frase y vivió siempre con el total convencimiento de que así era. Como resultado, hoy sus sueños andan por ciudades encantadas y han tomado vida. Orlando y París son dos muestras de ello. No está mal. Verdad?

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Cuando Walt Disney emprendía un nuevo proyecto, aplicaba siempre un procedimiento denominado Imaginería para ponerlo en marcha. Este concepto, creado por Disney, ha sido recomendado depuse por grandes autores del desarrollo y crecimiento personal como Robert Dilts. La imaginería consiste en analizar cada nuevo proyecto desde tres puntos de vista diferentes, con tres “gorras” diferentes: el soñador, el realista y el crítico. Realmente, se trata de que cuando vayamos a diseñar y desarrollar un nuevo proyecto, actuemos con tres “yo” diferentes: el “yo soñador”, el “yo realista” y el “yo crítico”.

De esta manera, el análisis de la situación y las oportunidades resulta mucho más completo y eficaz. Siendo solamente soñador, solo realista o solo crítico, perdemos muchas oportunidades de poner en marcha planes y proyectos eficaces. Perdemos la perspectiva global que es la que nos puede asegurar el éxito.

Todos los nuevos proyectos surgen de un sueño. Todas las personas que han hecho algo nuevo saben que primero lo pensaron y concibieron una idea en su cabeza. Piensa en alguna ocasión en que has puesto en marcha algo nuevo para ti o en algo que pretendes poner en marcha en un futuro próximo. ¿Qué es lo primero que hiciste?. Quizás te hiciste una idea del proyecto en la cabeza. Representaste cómo se veía el proyecto y cómo te hacía sentir. Resulta muy importante tener una idea lo más clara posible de lo que quieres hacer, una idea lo más detallada posible y como si no tuvieras límites. Nuestro “yo soñador” tiene vía libre en esta fase. Todo vale. Plantéate preguntas como ¿qué quiero hacer?, ¿por qué quiero hacerlo?, ¿cuáles son los beneficios?, ¿cuándo quiero obtener estos beneficios?, etc.

Es necesario analizar objetivamente las posibilidades. Sin embargo, además de tener la idea en la cabeza, un nuevo proyecto implica un plan de acción. Es necesario pensar en todos los detalles y definir las acciones que hay que hacer para que el proyecto se ponga en marcha y vea la luz. El “yo realista” es el que se encarga de esto. Tendremos que definir ¿cómo lo vamos a hacer?, ¿qué recursos necesitamos para hacerlo?, ¿cuándo lo haremos?, ¿quién estará implicado?, ¿qué cosas nos indicarán que estamos consiguiendo nuestro objetivo?, etc.

Los “peros” de nuestros nuevos proyectos. Para que nuestro nuevo proyecto de los resultados que esperamos y no nos llevemos sorpresas desagradables al ponerlo en marcha, es necesario un tercer análisis. Se trata del análisis crítico. Nuestro “yo crítico” tiene la misión ahora de plantear los problemas que podría tener el proyecto, los impactos que podría tener sobre otras personas y, en definitiva, identificar todas las consecuencias posibles de nuestro proyecto, tanto positivas como negativas. De esta manera, podremos tener previstas actuaciones por si las cosas no van como habíamos imaginado del todo. Algunas preguntas a plantearte son: ¿a quién afectará este nuevo proyecto?, ¿qué objeciones o problemas pueden surgir?, ¿qué le falta al plan que estamos desarrollando?, etc.

Planteando de esta manera nuestros nuevos proyectos y planes, conseguiremos resultados más eficaces y más y mejores logros.

Around Here, However, We Don’t Look Backwards Very Long, We Keep Moving Forward, Opening Up New Doors And Doing New Things, Because We’re Curious… And Curiosity Keeps Leading Us Down New Paths.” Walt Disney

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