Ya se habla de otro tipo de innovación. Muchas empresas que hoy practican la innovación abierta comenzaron a ejercerla tras una situación de crisis. Así se vivió en Procter & Gamble (P&G), auténtico referente en la materia. Captar y aprovechar el conocimiento exterior, potenciarlo, articular la relación entre sus colaboradores e integrar los resultados con la propia estrategia de la empresa. Y hoy es un ejemplo a seguir. Exporta su modelo a otras empresas.

Uno de los puntos destacado por Henry Chesbrough (Open Innovation), es además un cambio completo de foco: la nueva innovación no estará sólo en la invención, si no que se moverá también en la comercialización, afectando al negocio. Puede venir de fuera, la puede hacer cualquiera, no sólo ingenieros. Se trata del “Open Business Model”.

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Henry Chesbrough

Para Chesbrough el modelo de negocio es superior a la tecnología, ya que permite sostener el desarrollo tecnológico y sacarle verdadero partido. De hecho son muchas las innovaciones recientes lanzadas sobre tecnologías ya existentes. Este nuevo modelo tiene implicaciones en las relaciones con colaboradores, clientes, y empleados, sobre todo en cuanto al conocimiento y la preparación.

En cuanto al papel futuro de la I+D interna, sigue teniendo un papel, no es algo obsoleto. Sin embargo, asume otras tareas (adicionales): debe atender a qué se mueve en el “exterior”, debe identificar deficiencias -y remediarlas-, debe facilitar la integración, y puede llegar a ser una fuente adicional de ingresos. En relación con la forma de abordar esos cambios en una organización de I+D tradicional, Chesbrough reconoce que puede costar la adaptación, sobre todo en las personas (“engineers don’t change”), y pone ejemplos de otras adaptaciones (como el proceso desarrollado por IBM) en el que resultó crucial mover sus personas junto a sus clientes para aprender de ellos, conocer sus problemas, y volver con ese bagaje para desarrollar las soluciones que precisan realmente.

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